sábado, 28 de abril de 2012

Editorial Penguin concluye su contrato de ediciones digitales con Overdrive

Imagen tomada de Penguin


   Desde noviembre de 2011, la división estadounidense de la editorial Penguin anunció la posible culminación de su contrato con la compañía OverDrive.  Luego de varias negociaciones, en febrero de 2012, Penguin decidió que no continuaría sus negocios con esa compañía.
            OverDrive es una de las principales plataformas utilizadas por las bibliotecas estadounidenses para el préstamo de e-books y audiobooks.  A raíz de esta decisión muchas bibliotecas se verán afectadas.
            La razón primordial por la cual Penguin decidió terminar su contrato con Overdrive es su preocupación por la seguridad de sus copias digitales.  Penguin alega que Overdrive utiliza la página de Amazon para Kindle para el préstamo de sus copias. Ésto no garantiza ningún tipo de seguridad para la copia del libro.  La casa editorial añade que el uso de Amazon es una violación del acuerdo entre ambas compañías.  Algunos foros compuestos por bibliotecarios y clientes comentan que el acceso a “Get Kindle” es una herramienta para crear posibles clientes para Amazon.  Por esta razón, Penguin decidió retirar sus copias digitales del catálogo de OverDrive y “Get Kindle”.
            Al igual que Penguin, otras compañías han recurrido a esta medida.  Editoriales como MacMillan, Simon & Schuster, y Hachette Group tampoco venden sus copias digitales a las bibliotecas por razones de seguridad.  Tanto Penguin como las editoriales mencionadas, sienten que el préstamo de copias digitales no está regulado por las bibliotecas.  En varios casos, el préstamo de libros se hace de un ordenador a otro sin restricciones geográficas.  Sin embargo, la Asociación Americana de Bibliotecas (ALA, por sus siglas en inglés) insiste que las bibliotecas sí tienen esta restricción geográfica. “For example, some publishers had the impression that libraries lend to whomever visited their respective websites, this making collections available virtually worldwide without restrictions” (Raphael, M. según ALA, 9 de febrero de 2012).
            La culminación del contrato entre Penguin y OverDrive no sólo significa menos accesibilidad a los textos digitales, sino que plantea el reto de la accesibilidad a la información y cómo las bibliotecas y las editoriales se adaptan a la era tecnológica.  Debemos preguntarnos: ¿Acaso las editoriales están preparadas para la venta de e-books a las bibliotecas?  ¿Cómo se ha manejado la venta y el préstamo de los textos digitales?
Según lo mencionado por Penguin, uno de sus mayores problemas es el préstamo de libros a través de OverDrive y cómo la plataforma accede a una tienda virtual (Amazon).  Como profesionales de la información y futuros bibliotecarios, debemos cuestionar cómo se está tratando a la clientela de la biblioteca.  En el caso del préstamo digital, todo indica que el usuario no es usuario de la biblioteca sino un cliente de Amazon.  También debemos preguntarnos cuál es la visión de la biblioteca versus la visión de las editoriales.  ¿Acaso no nos hallamos en la era de la informática, donde la información se supone que sea más accesible?  ¿Acaso las bibliotecas no deben expandir sus horizontes y permitir que los usuarios puedan acceder los recursos desde la comodidad de su computadora en cualquier localidad?
A raíz de esta controversia, podemos apreciar cómo la visión de las casas editoriales interfiere con las bibliotecas en un tiempo donde los profesionales de la información deben trabajar en conjunto para que toda la gente tengan acceso a las fuentes de conocimiento.
  
Referencias:

American Library Association (2012, Febrero 9) American Library Association President Molly 
Raphael, ALA deligation discuss library e-book lending with publishers [Web  log post] Obtenido de: http://www.pio.ala.org/visibility/?p=3596 

American Library Association (2012, Febrero 10) ALA responds to Penguin’s decisión to discontinue digital media sales to libraries via OverDrive [Web log post] Obtenido de: http://www.pio.ala.org/visibility/?p=3598 

Cader, M. (2012, Febrero 9) Penguin withdraws from OverDrive; Looks for New Library Partners. Publisher’s Lunch Obtenido de: http://lunch.publishersmarketplace.com/2012/02/penguin-withdraws-from-overdrive-looks-for-new-library-partners/

Hazard Owen, L. (2011, Noviembre 22) Why might a publisher pull it’s e-books from libraries? Paid Content Obtenido de:  http://paidcontent.org/article/419-why- might-a-publisher-pull-its-e-books-from-libraries/

Kelley, M. (2012, Febrero 9) Penguin group USA to no longer allow library lending of new e-books. The Digital Shift Obtenido de: http://www.thedigitalshift.com/2011/11/ebooks/penguin-group-usa-to-no-longer-allow-library-lending-of-new-ebook-titles/

Newman, B. (2012, Febrero 11) Mea culpa on Penguin and libraries and an alternative to OverDrive.  Library by Day  Obtenido de: http://librarianbyday.net/  2012/02/11/mea-culpa-on-penguin-and-libraries-and-an-alternative-to-overdrive/

7 comentarios:

  1. Definitivamente, existe un gran temor por las compañías y los autores que no están en el movimiento Creative Commons, de que sus obras puedan ser reproducidas sin autorización. Mucho menos toleran que un fin que es meramente de uso tenga un rastro de fin comercial.

    La realidad es que proveer la seguridad adecuada a los recursos electrónicos y limitar las fronteras de los préstamos bibliotecarios digitales, requiere un buen sistema de protección y una política de préstamo establecida.

    La Fair Use Act, sometida al Congreso de los Estados Unidos desde el 2007, intenta establecer lo que es el trato justo que pueda hacer una persona o una institución con la obra de un autor, persona jurídica o corporación. En el comité designado para redactar la ley, aún no se ha llegado a un acuerdo de lo que será el trato justo en el uso de una obra. Sólo existen unas guías, que en este momento, no tienen carácter de ley.

    No hay duda que la pérdida de la disponibilidad de los recursos electrónicos para prestar a los usuarios, representa un retroceso en la función de facilitadores, que poseemos los profesionales de la información.

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  3. Me parece que en esta polémica debemos mantener en perspectiva que una Biblioteca es una institución dedicada a ofrecer servicios a la comunidad. El negocio de una editorial es vender libros y el de una plataforma como Overdrive, es de un negocio facilitador del préstamo de libros que busca obtener ganancias. En este sentido, si nos colocamos en el lugar de Overdrive, podemos apreciar que Amazon es un excelente cliente para cualquier compañía. Este dilema es mayormente ético.
    Pienso que una posible solución es poner restricciones a los usuarios que desean obtener copias digitales prestadas. Se debe crear una cuenta para los que soliciten préstamos y colocar una política de uso que deben aceptar antes de que se les brinde el servicio. Entiendo que esta política debe contener una restricción que indique que este préstamo es únicamente para su uso personal y que está prohibido copiar o proveer copia del material prestado a terceros. La persona que se arriesgue a continuar con esta mala práctica, se puede penalizar con cancelarle el servicio. De esta manera se puede crear algún tipo de control para mantener los derechos de autor.
    Como bien dice la compañera, estamos comenzando el proceso de transición del mundo de la palabra escrita en papel, al medio digital. Editoriales, bibliotecas y compañías de servicios de plataformas facilitadoras de servicio deben unirse para hacer de esta una más llevadera y beneficiosa para todas las partes envueltas. Se debe luchar por preservar el servicio de préstamo de libros para beneficiar a las personas de escasos recursos económicas. Las bibliotecas deben moverse hacia la modernización. Los derechos de autor y de las compañías privadas a hacer dinero, también deben protegerse. Todos pueden tener una participación equitativa en el proceso, si caminan juntos en la misma dirección.

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  4. Los E-books se posicionan como uno de los atractivos tecnológicos del momento, en especial para la población amante a la lectura. En el asunto de esta noticia hay dos cuestiones interesantes que analizar. Por un lado, el aspecto ético y legal, ya que ambas compañías habían llegado a acuerdos previos que no se debían violentar, sin importar cual fuese el fin. Por otro lado, la importancia de desarrollar medidas de gestión del conocimiento que permitan crear un balance tanto para los bibliotecarios, como para las casas editoriales y los comercios en la web que proveen los E-books. Sin duda alguna este es un asunto que se debe trabajar con atención inmediata, ya que la modalidad a la que están dirigidas las bibliotecas del siglo 21 es el formato digital de éstas. Es imposible que una biblioteca virtual no cuente con libros electrónicos, y aún menos concebible que los usuarios sean redirigidos a Amazon para comprar y utilizar libros, cuando las bibliotecas mismas ya han pagado por él. Otro asunto importante de esto, es conocer dónde se ubica al autor del libro en todo este asunto, ¿Tiene permiso la compañía, en este caso Amazon, para vender el libro? ¿Qué ganancias obtiene el autor, si alguna? Definitivamente son muchas las cuestiones que se deben atender de esta noticia. Los bibliotecarios tenemos un reto muy grande de hacer accesible la información a los usuarios, de cobijar los derechos del autor y de desarrollar estrategias que solucionen problemáticas de esta magnitud. Evidentemente las Tic traen consigo muchos desafíos, especialmente los de carácter de seguridad, no obstante, estoy segura de que podemos afrontarlos para el beneficio de todos.

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  5. Analizando la situación, no se si Penguin esta siguiendo sus propios intereses o están protegiendo de alguna manera el derecho de autor. Pienso que algunas editoriales no siguen la misma visión de las bibliotecas. Ya que algunas de ellas buscan sus propios intereses económicos, mientras que los bibliotecarios desean que la información sea accesible. Si realmente Peguin le interesara los usuarios, hubiera buscado todas las posibilidades para llegar a un acuerdo entre OverDrive y los autores. Mientras que las prioridades de algunas editoriales sea solamente lucrarse, esto puede obstaculizar la visión de las bibliotecas donde se supone que la información sea mas accesible.

    Entiendo que algunas de las editoriales están preparadas para vender e-books en las bibliotecas, ya que tienen varias ofertas y tienen diversas estrategias para proteger sus libros electrónicos de acuerdo a sus políticas e intereses particulares. Las bibliotecas y las editoriales deben de realizar acuerdos que beneficien a ambas partes, pensando siempre en el bienestar de los usuarios. En los préstamos de los libros electrónicos, las bibliotecas y el suplidor deben de brindar accesibilidad desde cualquier computadora y dejar que ellos puedan disfrutar de la información veinticuatro horas al día y 7 días de la semana (24/7).

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